El Gobierno nacional dispuso un incremento en la tasa de seguridad aeroportuaria, que impactará directamente en el precio de los vuelos de cabotaje, regionales e internacionales.
Viajar en avión será más caro en Argentina a partir de una decisión oficial que impacta en el precio de los pasajes. El Gobierno nacional dispuso una actualización de la tasa de seguridad aeroportuaria, un recargo que se aplica a todos los vuelos y que se trasladará al valor final que pagan los pasajeros.
La medida fue formalizada a través de la resolución 258/2026 de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), publicada en el Boletín Oficial. Allí se establece que la tasa tendrá un incremento significativo tanto para vuelos de cabotaje como regionales e internacionales. Según lo publicado, el valor pasará de $ 20 a $ 6.500 para vuelos de cabotaje, de US$ 4,42 a US$ 5 para vuelos regionales y de US$ 8 a US$ 9 para los internacionales.
Este ajuste comenzará a impactar en los pasajes emitidos desde su entrada en vigencia y se reflejará en los sistemas de venta en los próximos días. El aumento no llega en un contexto aislado. En las últimas semanas, los pasajes ya venían registrando subas por el encarecimiento del combustible a nivel global, impulsado por el conflicto en Medio Oriente. Varias aerolíneas, incluyendo Aerolíneas Argentinas, aplicaron recargos adicionales para compensar el incremento en los costos operativos.
La tasa de seguridad es un componente fijo dentro del precio del ticket, por lo que cualquier modificación repercute de manera inmediata en el valor final. Desde el Gobierno justificaron la decisión al señalar que busca garantizar el funcionamiento del sistema aeroportuario. Indicaron que la actualización responde a la necesidad de sostener inversiones y adecuar el financiamiento a las exigencias actuales del sector.
De acuerdo a lo informado oficialmente, los recursos que se obtengan estarán destinados a mejorar la seguridad y la infraestructura aeroportuaria. Entre los objetivos figuran la modernización de los sistemas de respuesta ante emergencias, la incorporación de tecnología para el control y la supervisión, y la capacitación del personal. También se apunta a fortalecer los procesos de fiscalización y certificación, en línea con estándares internacionales.
Mientras tanto, el efecto inmediato será otro: volar costará más. En un escenario de tarifas ya tensionadas por la inflación y los costos globales, la decisión oficial suma un nuevo factor de presión sobre el bolsillo de los pasajeros.
