Un derrame de fluidos en cercanías del barrio Laprida obligó a una rápida intervención municipal. El incidente se encuentra a escasos 100 metros de una zona residencial, lo que encendió alertas por el riesgo ambiental y sanitario.
Un derrame de fluidos en cercanías del barrio Laprida obligó a una rápida intervención municipal luego de que se confirmara que el incidente se encontraba a escasos 100 metros de una zona residencial. La situación, detectada a partir de denuncias anónimas, dejó al descubierto un escenario de abandono operativo que encendió alertas por el riesgo ambiental y sanitario.
El hecho fue constatado el jueves 23 de abril durante una inspección realizada por la Subsecretaría de Ambiente, dependiente de la Secretaría de Ordenamiento Territorial. El foco del problema se localizó en la batería “Don Alberto”, donde se verificó la presencia de fluidos derramados y la falta total de personal de la empresa responsable, Petrolera Patagonia.
Según explicó la subsecretaria de Ambiente, Jordana Mrla, “el operativo inicial consistió en una inspección técnica exhaustiva para cuantificar la magnitud del daño, bajo los parámetros de la Ordenanza de incidentes ambientales. Durante este procedimiento, se detectó que el yacimiento se encuentra en un estado de abandono alarmante, con piletas API colmadas y sin personal operativo de la empresa que se hiciera cargo de la contingencia”.
Frente a este panorama, el Municipio avanzó con intimaciones formales para exigir una respuesta inmediata a la operadora. En paralelo, se dio intervención a las autoridades provinciales al considerar que el derrame excede el área de la instalación y requiere un abordaje técnico de mayor alcance. “El Municipio ha procedido a emitir las notificaciones legales pertinentes exigiendo una solución inmediata. Asimismo, se ha informado oficialmente a las autoridades provinciales sobre el estado de la instalación, dado que el derrame superó el perímetro de la batería y requiere una intervención técnica profunda que la operadora aún no ha iniciado”, agregó la funcionaria.
En cuanto a las tareas necesarias para revertir el daño, se remarcó que no se permitirán soluciones parciales. “El accionar municipal no admite soluciones superficiales como el tapado de la zona. Por el contrario, la normativa exige un protocolo de saneamiento integral, que comienza con la succión de los fluidos estancados y continúa con la remoción del suelo contaminado. Este material debe ser sometido a un proceso de biorremediación mediante el armado de biopilas y muestreos constantes que certifiquen la descontaminación total antes de su disposición final”, detalló Mrla.
El caso quedó bajo seguimiento de las autoridades, mientras se espera que la empresa avance con las tareas exigidas para mitigar el impacto y garantizar la recuperación completa del área afectada.
