Un tribunal de Chubut halló culpable a un agente del Servicio Penitenciario Federal por abusar sexualmente de una niña de 13 años, aprovechando la convivencia y la vulnerabilidad de la víctima.
Un agente del Servicio Penitenciario Federal fue condenado en Chubut por abusar sexualmente de la hija de su prima, una menor de 13 años. El proceso judicial destacó la situación de vulnerabilidad extrema de la víctima y la traición de la confianza intrafamiliar.
El imputado convivía en el mismo domicilio que la menor, ya que era primo de la madre de la niña. Utilizó su posición de autoridad y los vínculos de parentesco para cometer las agresiones en el ámbito privado del hogar. El tribunal determinó que el hombre aprovechó sistemáticamente los momentos de ausencia de otros adultos para abordar a la niña.
Según las audiencias, el agresor también explotó un estado de debilidad física de la víctima, quien al momento de los hechos se encontraba convaleciente por una enfermedad. Esta situación de desvalimiento fue un factor determinante para los magistrados al evaluar la gravedad del daño causado.
La investigación permitió reconstruir la mecánica de manipulación empleada por el condenado. El hombre impuso un pacto de “secreto” sobre la menor, una táctica habitual en delitos de integridad sexual cometidos por familiares directos o convivientes, buscando garantizar su impunidad a través del miedo y la presión psicológica.
La red de silencio se rompió cuando la niña logró contar lo sucedido a sus progenitores, lo que dio inicio a la intervención policial y judicial inmediata. La pieza fundamental que sostuvo la acusación fue el testimonio de la menor brindado bajo el protocolo de Cámara Gesell. Los jueces destacaron que la declaración fue “coherente, persistente y sólida”, manteniendo una línea de relato idéntica desde la denuncia inicial hasta las instancias finales del juicio.
Finalmente, fue condenado bajo los artículos del Código Penal que sancionan el abuso sexual simple, agravado por ser cometido contra una persona menor de 18 años y el aprovechamiento de la convivencia preexistente.
Ante señales o sospechas de abuso, especialistas recomiendan actuar con rapidez y cuidado para proteger a las víctimas. En Argentina, se puede llamar a la línea 102, gratuita y disponible en todo el país, para recibir orientación, realizar consultas o pedir ayuda en situaciones que involucren a niñas, niños y adolescentes.
