Sergio Navarro, acusado de asesinar a su pareja Ada Barroso Quilo en Caleta Olivia, había alegado que la muerte fue accidental. Sin embargo, las pericias forenses determinaron lesiones incompatibles con esa versión, y la causa fue recaratulada como homicidio doloso agravado por femicidio.
La frase “Soy gordo y la aplasté sin querer” fue el argumento inicial de Sergio Navarro para explicar la muerte de su pareja, Ada Barroso Quilo, ocurrida el 11 de marzo en Caleta Olivia, Santa Cruz. Sin embargo, el avance de la investigación y los resultados de las pericias desmoronaron esa versión.
La abogada querellante Pamela Pérez detalló que inicialmente la Justicia consideró la hipótesis de un hecho culposo, pero la familia de la víctima, en especial su hija Valeria, sostuvo desde el primer momento que no se trató de un accidente.
Uno de los elementos que sembró dudas fue que la Policía encontró un mueble pesado trabando la salida de la habitación. Para la querella, esto evidenciaba una posible maniobra para impedir que la víctima escapara.
La autopsia determinó que Ada murió por asfixia mecánica, con nueve costillas rotas, perforación de ambos pulmones y daños en el hígado. El médico forense descartó que esas lesiones pudieran deberse a maniobras de reanimación. Además, un informe criminalístico estableció que el peso del acusado (160 kilos) no era suficiente para provocar ese daño sin una fuerza adicional sostenida.
Con estos elementos, la querella logró que la causa fuera recaratulada como homicidio doloso agravado por el vínculo y por femicidio, lo que implica pena de prisión perpetua. Actualmente, el acusado permanece detenido con prisión preventiva a la espera del juicio.
La investigación también incorporó testimonios que dan cuenta de un contexto previo de violencia de género, con antecedentes de control, agresiones físicas y violencia económica, ya que la víctima era el principal sostén del hogar.
