El Gobierno nacional convocó a senadores de bloques aliados para buscar consensos en torno al proyecto de reforma electoral, que incluye la eliminación de las PASO y cambios en el financiamiento de campañas.
El Gobierno nacional activó una nueva ronda de negociaciones políticas en el Senado con el objetivo de reunir consensos en torno a la reforma electoral que impulsa la Casa Rosada. El encuentro estuvo encabezado por Patricia Bullrich y Luis Caputo, quienes dialogaron con representantes de bloques aliados, incluyendo referentes de la UCR, fuerzas provinciales y espacios dialoguistas.
La reunión se dio en un contexto de creciente fragmentación legislativa, donde el oficialismo necesita consolidar apoyos para avanzar con su agenda. Durante la reunión, además de abordar cuestiones vinculadas a la reforma electoral, se discutieron temas relacionados con el desarrollo de las economías regionales y el avance de obras en distintas provincias. Caputo insistió en la necesidad de sostener el equilibrio fiscal como eje central de la política económica, mientras que desde el oficialismo remarcaron la importancia de ordenar el escenario político en el Senado, donde cada voto resulta clave para la aprobación de proyectos sensibles.
Uno de los aspectos centrales de la estrategia del Gobierno pasa por fortalecer el vínculo con los gobernadores, cuya influencia en la Cámara Alta es determinante. A diferencia de la Cámara de Diputados, donde predominan las lógicas partidarias, en el Senado el peso territorial adquiere mayor relevancia. En ese marco, participaron del encuentro legisladores como Eduardo Vischi, Carlos Mauricio Espínola, Carlos Arce y Edith Terenzi, entre otros, quienes representan a sectores que habitualmente acompañan al oficialismo, aunque en este caso expresaron matices.
El punto más conflictivo del proyecto es la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una iniciativa que genera divisiones incluso dentro de los bloques aliados. La propuesta oficial, enviada al Senado el 22 de abril, incluye además modificaciones en el financiamiento de campañas, la implementación de la Boleta Única de Papel y cambios en los requisitos para la conformación de partidos políticos. Sin embargo, la eliminación de las primarias se convirtió en el eje principal del debate.
Desde la UCR, el bloque que conduce Vischi ya adelantó que no acompañará ese punto y propuso una alternativa que mantiene las PASO pero con carácter optativo. En esa línea, el senador Maximiliano Abad sostuvo que “la democracia no es un gasto, sino una inversión en libertad”, cuestionando el argumento oficial basado en el ahorro fiscal. Esta postura refleja las tensiones dentro del espacio radical y expone las dificultades del Gobierno para alcanzar consensos amplios.
En paralelo, dentro del PRO también surgieron cuestionamientos por la falta de consulta previa en la elaboración del proyecto. Algunos sectores analizan alternativas intermedias, como limitar la obligatoriedad de las PASO o restringir su participación a afiliados partidarios. A su vez, gobernadores como Osvaldo Jaldo manifestaron su respaldo al sistema actual, al considerarlo una herramienta clave para ordenar la competencia interna.
El oficialismo enfrenta así un escenario complejo en el Senado, donde cada modificación al proyecto puede resultar determinante para su aprobación. Mientras continúan las negociaciones, el futuro de la reforma electoral permanece abierto y sujeto a acuerdos políticos que deberán construirse en un contexto de fuertes diferencias entre los distintos bloques.
