Ocho trabajadores fueron despedidos en la estación de Esquel, lo que afecta la cobertura de turnos y la capacidad de emitir alertas tempranas. La situación genera preocupación en distintos sectores productivos y de emergencias.
El Servicio Meteorológico Nacional volvió a estar en el centro de la escena tras una nueva tanda de despidos que impactó en la ciudad de Esquel, Chubut. Entre los afectados se encuentra Mauricio Jones, quien se desempeñaba como observador meteorológico y confirmó que la reducción de personal dejó a la estación local en un nivel crítico de funcionamiento.
Según explicó en diálogo con SETA TV, la desvinculación se dio sin causa explícita y bajo la modalidad de contratos temporales. “Rescindían el contrato y no teníamos derecho a nada”, señaló, en referencia a la notificación que recibió tras varios años de trabajo en el organismo nacional.
El recorte no fue aislado. De acuerdo a su testimonio, en Esquel fueron ocho los trabajadores desafectados en una estación que opera las 24 horas. Esto implica que las tareas ahora recaen sobre un grupo mínimo, compuesto por personal militar y algunos agentes civiles, lo que complica la cobertura de turnos y la continuidad del servicio.
Jones advirtió que la reducción impacta directamente en la calidad y la capacidad operativa del sistema. “Ahora están muy limitados, no se pueden armar bien los turnos”, explicó, y remarcó que la situación genera una sobrecarga para quienes continúan en funciones.
En ese contexto, el ex trabajador alertó por las consecuencias que puede tener este escenario en la prestación del servicio meteorológico. “Toda la información que se utiliza para alertas tempranas queda vulnerable”, sostuvo, en referencia a los reportes que permiten anticipar fenómenos climáticos adversos.
El impacto no se limita únicamente a la aviación —dado que muchas estaciones funcionan en aeropuertos— sino que también alcanza a sectores como la construcción, la producción agropecuaria y la planificación de emergencias. “Es un servicio fundamental”, insistió.
Además, indicó que los despidos forman parte de un proceso más amplio a nivel nacional. Según datos que manejan los trabajadores, serían más de un centenar las personas afectadas en todo el país, en su mayoría bajo el mismo esquema de contratación.
Por el momento, Jones señaló que no iniciaron acciones legales, aunque no descartan avanzar en ese sentido. “No sabemos si hay mucho por hacer”, admitió, al tiempo que describió un escenario de incertidumbre generalizada entre los despedidos.
La preocupación también se extiende al futuro del organismo, ante versiones de cambios estructurales que podrían modificar su funcionamiento e incluso habilitar la participación de terceros en la prestación del servicio. Mientras tanto, en otras dependencias —como la de Comodoro Rivadavia— no se registraron despidos hasta el momento, aunque el clima de alerta se mantiene entre los trabajadores.
