La Cámara de Comercio de Neuquén advierte sobre cierres de locales y una fuerte retracción en el consumo, con alquileres y servicios que presionan la actividad.
El sector comercial de Neuquén atraviesa un momento complejo, marcado por cierres de locales, caída del consumo y costos cada vez más altos. Así lo advirtió a ADNSUR la presidenta de la Cámara de Comercio de la ciudad, Georgina Ñanco, quien describió un escenario de fuerte retracción en la actividad.
Según explicó, en lo que va del año cerró alrededor del 30% de los locales comerciales, en un contexto donde la apertura de nuevos negocios no logra sostenerse en el tiempo. “Abren otros, pero duran dos o tres meses y se van”, señaló. Incluso, remarcó que hay comerciantes que este año ya se vieron obligados a cerrar más de un local para sostener su actividad. “Algunos cerraron dos locales y se quedaron con dos”, detalló, reflejando la necesidad de reducir estructuras para poder continuar.
El principal problema que atraviesa el sector es la falta de ventas. “La actividad está frenada, no hay consumo”, afirmó Ñanco, y aseguró que el impacto alcanza a todos los rubros. Dentro de ese escenario, el más afectado es el sector de indumentaria, donde atribuyen la caída a la competencia de productos importados. Este contexto obliga a muchos comerciantes a replantear sus estrategias, mientras crecen las ventas online como alternativa.
Uno de los factores que más presiona sobre los comercios es el nivel de gastos fijos. Los alquileres y servicios representan un costo difícil de sostener, incluso para locales pequeños. De acuerdo al relevamiento, un local de ropa de dimensiones reducidas —de 3 metros de frente por 6 de fondo— tiene un alquiler que parte de $1.500.000 mensuales en la zona oeste. A eso se suma el costo de la electricidad, que puede representar hasta el 60% del valor del alquiler. En rubros como alimentos, kioscos o almacenes, la situación es aún más exigente: en algunos casos, el gasto en luz puede igualar al alquiler mensual.
Además, la licencia comercial también registró fuertes aumentos. Según indicó Ñanco, este año subió alrededor de un 80%, y su valor depende del nivel de ingresos del comercio. En locales de mayor tamaño, como almacenes, los costos escalan aún más: pueden pagar hasta $2.500.000 de alquiler, $600.000 de licencia comercial y cerca de $1.200.000 en electricidad, dependiendo de la cantidad de equipos de frío.
A pesar del crecimiento de la actividad en Vaca Muerta, desde el sector comercial aseguran que ese dinamismo no se traduce en mayor consumo en la ciudad. “No, rotundamente no, no se nota el auge petrolero”, afirmó Ñanco. El panorama describe una realidad donde el crecimiento económico de algunos sectores no impacta directamente en el comercio local, que enfrenta una combinación de baja demanda y altos costos.
