De un tiempo a esta parte hemos visto cómo la inteligencia artificial ha modificado y seguirá modificando la manera en que hacemos muchas cosas. En el caso del turismo, los cambios son significativos y forman parte de un proceso que aún está dando sus primeros pasos.
Lo cierto es que hoy, en lugar de recorrer buscadores, blogs y comparadores, cada vez más viajeros comienzan el proceso con una pregunta en un chat. Y ese cambio podría reconfigurar buena parte del negocio turístico.
Durante muchos años, planificar un viaje implicaba atravesar un proceso bastante previsible. El punto de partida solía ser un buscador, seguido por horas de lectura en blogs, comparadores de precios, foros de viajeros y plataformas de reseñas. La planificación, en gran medida, era un ejercicio de investigación, que implicaba abrir múltiples pestañas, cruzar información, tratar de entender cuál era la mejor zona para alojarse, qué actividades valían la pena o en qué momento del año convenía viajar.
Ese recorrido empieza a transformarse. Cada vez más personas comienzan el proceso de otra manera, por ejemplo conversando con herramientas de inteligencia artificial como Chat GPT. En lugar de escribir palabras clave, quién va a viajar plantea una situación: “Tengo cinco días en Lisboa, me interesa la arquitectura, la gastronomía y caminar por la ciudad. ¿Qué me recomendás?”. En segundos aparece un itinerario posible, con barrios, museos, restaurantes y recorridos sugeridos.
En ese sentido es que decimos que la planificación del viaje se vuelve, literalmente, una conversación.
De buscar a dialogar: qué hicieron las empresas
Las grandes plataformas del sector turístico ya tomaron nota de ese cambio. Empresas como Expedia y Booking comenzaron a desarrollar integraciones para que los usuarios puedan explorar alojamientos y opciones de viaje dentro de entornos conversacionales. Tripadvisor también avanza en ese camino, incorporando inteligencia artificial para ofrecer recomendaciones personalizadas basadas en reseñas, preferencias de los usuarios y disponibilidad.
En el modelo tradicional, el proceso de planificación solía implicar muchos pasos. Inspirarse con un destino, investigar qué hacer, comparar hoteles, revisar precios, leer comentarios de otros viajeros y finalmente concretar la compra. Cada etapa suponía cambiar de plataforma, abrir nuevas páginas y volver a comparar, posiblemente en algún documento donde el viajero iba integrando todo.
Las interfaces conversacionales hoy tienden a condensar todo ese recorrido. El mismo espacio donde surge la idea puede convertirse en el lugar donde se comparan opciones, se ajusta el itinerario y eventualmente se realiza la reserva.
No el que grita más, sino el que habla mejor
Este nuevo escenario introduce además una transformación menos visible, pero igual de relevante para la industria turística. Hablamos de la importancia de la calidad de los datos.
Durante años, la visibilidad en internet dependía en gran parte de estrategias de posicionamiento, publicidad o presencia en determinadas plataformas. Con la llegada de sistemas de inteligencia artificial que sintetizan información, el factor clave empieza a ser otro: qué tan clara, consistente y confiable es la información disponible sobre cada oferta.
Si los datos de un hotel, una excursión o una experiencia turística son incompletos o contradictorios, es probable que los algoritmos prioricen otras opciones mejor documentadas. Las políticas poco claras, las descripciones ambiguas o las fotos que no reflejan la realidad pueden terminar afectando la visibilidad tanto como una mala reseña.
En otras palabras, la inteligencia artificial no solo reorganiza la forma en que los viajeros buscan información, sino que, a la vez, eleva el estándar de transparencia para quienes ofrecen servicios.
Alcances y limitaciones
Al mismo tiempo, el avance de estas herramientas tiene algunos riesgos. Ellas pueden resumir información de manera imperfecta, reproducir sesgos en las recomendaciones o depender de las integraciones que cada plataforma habilite. No siempre lo que aparece primero en una respuesta es necesariamente la mejor opción, sino aquello que está mejor conectado al sistema.
Por lo tanto, la IA ha modificado sustancialmente la manera en que se planifican viajes e incluso la forma en que las grandes empresas del sector muestran e integran sus contenidos. Donde había una búsqueda fragmentada, ahora hay diálogo. Todo parece estar en un mismo lugar, pero no por eso la solución es siempre perfecta. El rol del viajero en el chequeo, selección y determinación del valor de la información sigue siendo el eje central de cualquier aventura hacia tierras lejanas.
Asistente de Dirección en VIETUR
