A la sombra de las desenfrenadas pasiones que despiertan la camiseta y las figuras de la Selección Argentina, en Tigre asoma la historia silenciosa de un grupo de trabajadores enfocados en la tarea de reciclar materiales de descarte, para reducir el riesgo de contaminación y recuperar esos residuos con un fin social y solidario.
El proceso de producción alternativa se desarrolla a través de tres patas esenciales: como primer paso, en su planta de Don Torcuato, la empresa textil Texcom se ocupa de recuperar botellas plásticas descartadas para reconvertirlas en fibra de poliéster reciclado –a través de un proceso de hilado que encarga a una firma de Taiwán–, para proveer la materia prima a los fabricantes de la casaca celeste y blanca de la Selección de fútbol, además de la vestimenta del 70 por ciento de los equipos de Primera de la AFA.
En la siguiente etapa, las porciones sobrantes de esa tela son retiradas puntualmente cada martes y jueves por camiones de Creando Conciencia.
Desde hace dos décadas, esta cooperativa de trabajo se encarga de generar y gestionar nuevos productos, con la certeza de que todo lo que reciben está en condiciones de ser recuperado (también juntan pallets, plásticos, papel y metales), en lugar de resignarse a aceptar la Ceamse como único destino de disposición final.
Así, este circuito alternativo y sustentable de residuos, catapultado por una norma sancionada en 2013 por el Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, reconvierte la botella de plástico en una variedad de tela tan calificada como el poliéster tradicional y los restos de esta producción textil en nuevos artículos de uso cotidiano, como alfombras para baño, centros de mesa, mates, alhajeros, canastos, fuentes y paneras.
En el último tramo de la iniciativa, a la tarea coordinada de Texcom y Creando Conciencia se suma el apoyo de la Fundación Impulso y Encuentro.
“También reciclamos telgopor para generar útiles escolares, lo que nos permite ofrecer al público un kit que incluye una regla, un transportador, una escuadra y una paleta de colores. El trabajo de gestión integral de residuos que hacemos en forma colectiva lo habíamos empezado con apenas seis cartoneros que se movilizaban en el ‘tren blanco’”, recuerda Ramiro Martínez, presidente y uno de los miembros fundadores de Creando Conciencia en la zona de Benavídez.
De a poco, los 105 socios de la cooperativa de trabajo lograron tomar distancia de la economía de supervivencia, a fuerza de sus manos creativas, la capacitación y la formación laboral.
“Para nosotros, el reciclado textil es clave para la sustentabilidad ambiental y social. Por eso descartamos la opción de pagar a una empresa para que retire los residuos para ser quemados o utilizados como relleno y nos inclinamos por la alternativa de enviárselos a quienes les pudieran servir, pero asegurando toda la trazabilidad del material”, dice Maximiliano De María, jefe de Marketing de Texcom.
En las redes, la compañía con plantas en Don Torcuato, San Luis y Tierra del Fuego motorizadas por unos 600 empleados revela sus acuerdos como proveedora de marcas renombradas como Nike, Adidas, Lacoste y Zara para la confección de prendas deportivas y de vestir.
La satisfacción de los directivos salta a un dejo de orgullo cuando mencionan el poliéster reciclado que utiliza la firma nacional Sonder (de Santa Fe) y los tejidos laborales “con efecto inherentemente ignífugo” confeccionados para brigadas antiincendios y operarios de Vaca Muerta.
“Para tranquilidad del ciudadano de a pie, la calidad de la prenda no varía si está fabricada con material reciclado, además del impacto ecológico que tiene eso. Lo importante es que esté avalada por la certificación RCF”, subraya De María, una de las caras visibles de esa fusión entre el sector privado, el cooperativismo y las organizaciones comunitarias en tiempos complejos para aspirar al reciclaje como una salida redituable.
MG