Un altercado entre dos automovilistas en estado de ebriedad ocurrió en la madrugada del miércoles en el estacionamiento de un reconocido local de comida rápida en Neuquén. La pelea derivó en daños materiales, intervención policial y la presencia de menores de edad.
La madrugada del miércoles en Neuquén tuvo un episodio que combinó alcohol, violencia y una situación que preocupó especialmente a los efectivos policiales.
La zona de calles Perticone y Río Negro, frente a la Avenida Mosconi en plena obra, fue el escenario de un episodio violento durante la madrugada del miércoles en Neuquén. Dos conductores alcoholizados se enfrentaron a golpes en la entrada del estacionamiento de un local de Mostaza luego de intentar ingresar con sus vehículos al mismo tiempo. El conflicto escaló rápidamente hasta la violencia física y terminó con intervención policial, mesas volcadas y al menos uno de los involucrados con manchas de sangre en la ropa.
El incidente ocurrió pasadas las siete de la mañana, en el horario habitual de la llamada ‘post salida’ de los boliches, cuando el local —que permanece abierto durante la madrugada— concentra a clientes que llegan tras el cierre de los locales bailables. Fue un episodio que no fue aislado en la noche: previamente también se registraron incidentes en Belgrano casi Avenida Argentina, cerca del local bailable Shelter.
La Policía llegó con varios móviles. Fueron los propios empleados del local quienes realizaron el llamado policial al advertir que la pelea en el exterior del comercio se intensificaba. Al llegar, varios efectivos encontraron a los dos hombres con lesiones visibles y el mobiliario externo del local dañado: durante la pelea tiraron mesas de la zona exterior.
El procedimiento incluyó la aplicación del test de alcoholemia a ambos conductores, con resultado positivo en los dos casos. Los efectivos separaron a los involucrados y labraron las actuaciones correspondientes.
Más allá de la pelea en sí, hubo un elemento que generó especial preocupación durante el operativo: uno de los hombres estaba acompañado por dos menores de edad al momento del incidente. Debido al estado de ebriedad de ambos conductores, ninguno pudo retirar su vehículo de inmediato. Uno de ellos llamó a un familiar mayor de edad que llegó aproximadamente 40 minutos después. El otro debió esperar un tiempo aún mayor antes de poder llevarse su auto. Ambos fueron multados como resultado del procedimiento.
