Un repaso por las especificaciones, capacidades y organización humana del buque insignia de la Armada Argentina, cuyo hundimiento durante el conflicto del Atlántico Sur marcó un punto de inflexión.
El ARA General Belgrano, originalmente botado como USS Phoenix (CL-46) en 1938 por los Estados Unidos, era una pieza central de la Flota de Mar de la Armada Argentina al momento de su hundimiento el 2 de mayo de 1982. Según registros oficiales, en el incidente fallecieron 323 tripulantes.
Este buque, perteneciente a la clase Brooklyn de cruceros ligeros, presentaba una eslora de 185 metros, un desplazamiento estándar de aproximadamente 10.800 toneladas y una velocidad máxima de 32.5 nudos. Su propulsión estaba a cargo de ocho calderas Babcock & Wilcox que alimentaban cuatro turbinas de vapor Parsons.
Su capacidad ofensiva incluía una batería principal de 15 cañones de 152 mm montados en cinco torretas triples, con un alcance máximo aproximado de 24 kilómetros. Complementaban este armamento ocho cañones de 127 mm, montajes de cañones antiaéreos Bofors de 40 mm y dos sistemas de misiles superficie-aire Sea Cat de corto alcance, instalados en una modernización durante la década de 1970.
El blindaje del buque incorporaba un cinturón principal que protegía la línea de flotación, con espesores que variaban entre 76 y 127 mm. Las torretas de la batería principal tenían frentes blindados de hasta 165 mm.
Al momento de su última misión en abril de 1982, la dotación del ARA General Belgrano era de 1093 hombres, bajo el mando del Capitán de Navío Héctor Bonzo. La tripulación, que incluía oficiales, suboficiales y conscriptos, operaba en un espacio interior distribuido para albergar a más de mil personas, con comedores, cocina, panadería, lavandería, enfermería y talleres de reparación.
El 2 de mayo de 1982, el submarino nuclear británico HMS Conqueror disparó tres torpedos convencionales Mark 8 Mod 4 contra el crucero. Dos impactaron en el buque, provocando su hundimiento.
