Juan, un vecino de Comodoro Rivadavia de 80 años, continúa vendiendo panificados caseros en la vía pública a pesar de estar jubilado, como una forma de mantenerse activo y en contacto con su oficio de toda la vida.
En la intersección de Lisandro de la Torre y La Plata, en Comodoro Rivadavia, Juan continúa vendiendo panificados caseros a sus 80 años. A pesar de estar jubilado, mantiene su pequeño emprendimiento callejero como una forma de seguir activo y vinculado al trabajo que lo acompañó durante gran parte de su vida.
“Tengo variedad de pan de chicharrón, tortillas con chicharrón, después tengo pizza también. Tengo pan casero, después tengo calzones rotos, rosquita, todo elaboración propia y con buena materia prima de calidad”, detalló sobre los productos que ofrece a diario.
El hombre explicó que su presencia en la calle no responde únicamente a una necesidad económica, sino también a una elección personal. “Yo tengo 80 años, esto lo hago sinceramente como está la situación, está grave, pero para no estar en mi casa sentado”, expresó.
En ese sentido, recordó que incluso tuvo la posibilidad de continuar en actividad dentro de una panadería donde había trabajado durante años. “Si yo hubiera querido seguir trabajando podía estar en este momento en la panadería donde me jubilé, porque a mí siempre me quisieron tener, estuve jubilado trabajando durante 10 años más ahí”, contó.
Juan también repasó su historia en la ciudad, a la que llegó tras realizar el servicio militar en el Regimiento 11. “Yo cuando vine acá vine a hacer el servicio militar, estuve en el Regimiento 11 y me quedé”, relató. Tras un paso por Mar del Plata y su regreso a Comodoro, comenzó a trabajar en distintas panaderías locales.
Uno de sus recuerdos más significativos es su etapa en Cárcamo Hermanos, donde permaneció durante 25 años. “Fue una historia conmigo muy buena gente, quedamos muy amigos”, recordó. Más adelante, continuó su trayectoria laboral junto a otros referentes del rubro en la ciudad. “En un momento llegó Barile, tenés que venir conmigo a trabajar y allá terminamos la carrera”, agregó.
Hoy, ya jubilado, Juan sigue presente en la calle con su pequeño puesto de panificados, sosteniendo una rutina que combina trabajo, historia y elección personal en el corazón de Comodoro Rivadavia.
