El caso de Ángel López, fallecido con múltiples golpes en la cabeza, pone el foco en el procedimiento de revinculación familiar. La madrastra del menor apuntó contra los funcionarios intervinientes.
Doce días después de su ingreso en grave estado al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, falleció Ángel López. La autopsia preliminar reveló al menos 20 golpes en la zona de la cabeza como causa del edema cerebral que le provocó un paro cardiorrespiratorio. El niño estaba al cuidado de su madre biológica, Mariela Altamirano, y de la pareja de esta, Michel González, tras una decisión judicial que ordenó su restitución, pese a que el menor había vivido desde muy pequeño con su padre y su madrastra.
La investigación avanza como un presunto homicidio, en un contexto que evidenciaría maltratos físicos. Tanto Altamirano como González se encuentran con prisión preventiva. La madre fue imputada por homicidio agravado por el vínculo en carácter omisivo, mientras que su pareja enfrenta una imputación por homicidio simple como presunto autor material.
Antes de viajar a Buenos Aires para una vigilia en el Obelisco, Lorena Andrade, pareja del padre del niño, se expresó en redes sociales. Apuntó contra “2 asesinos, 3 entregadores de mi bebé Ángel”, en referencia a la pareja imputada y a los funcionarios que autorizaron la revinculación: el juez Pablo Pérez y las profesionales Jennifer Leiva y Vanesa Marín. “Somos humildes trabajadores, pero no boludos y menos corruptos”, afirmó.
La investigación ahora busca determinar la mecánica y temporalidad de los golpes. Si se confirma que fueron aplicados en un mismo episodio, la fiscalía podría recalificar la figura hacia una más gravosa para el presunto agresor, con penas que podrían escalar.
