El Senado lleva adelante una sesión clave en la que, si no hubiera sorpresas, se rechazarán las nominaciones de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla para la Corte Suprema, en una dura derrota para el gobierno de Javier Milei que intentó nombrarlos por decreto y luego buscó sin éxito boicotear el debate.
El Gobierno nunca estuvo siquiera cerca de conseguir la mayoría de dos tercios que se necesitaban para aprobar los nombramientos, pero el decreto que firmó Milei en febrero aceleró este desenlace, en el que a los senadores del kirchnerismo se sumaron representantes del PRO, la UCR y otros espacios para rechazar los pliegos.
Si bien la figura de Lijo divide al peronismo y la de García Mansilla hace lo mismo en la UCR y el PRO, en ambos casos hay un piso de 30 votos en contra que sella su suerte, dado que alcanzan 25 -un tercio más uno sobre el total- para rechazar los pliegos. De concretarse este resultado, sería un fracaso de la estrategia para completar las dos vacantes de la Corte Suprema en la que trabajó desde el inicio el influyente asesor presidencial Santiago Caputo.
El Gobierno intentó como último recurso dejar la sesión sin quórum, pero no lo logró. La oposición juntó los 37 que hacían falta para abrir el debate con 32 senadores de Unión por la Patria, dos de la UCR (Martín Lousteau y Pablo Blanco), dos del PRO (Alfredo de Ángeli y Victoria Huala) y el ex libertario Francisco Paoltroni.
Con el presidente provisional del Senado, el oficialista Bartolomé Abdala, a cargo de la sesión -debido a que Victoria Villarruel quedó a cargo del Ejecutivo por el viaje relámpago de Milei a Estados Unidos- se acordó un debate corto, en el que las dos nominaciones se debaten juntas y se votarán por separado. En esa discusión entra un tema clave para Milei y también para la Corte Suprema: qué pasará con García Mansilla, quien ya asumió en el máximo tribunal por decreto.
Senado: ¿cuántos votos en contra tendrían Ariel Lijo y Manuel García Mansilla?
La foto del quórum mostró las divisiones internas en los bloques que el gobierno de Milei intentó explotar, pero también la transversalidad del rechazo a los dos nominados para la Corte y, sobre todo, a la decisión del Presidente de avanzar por decreto.
Según adelantaron fuentes parlamentarias a iProfesional, en Unión por la Patria aseguran que 25 de sus 34 senadores votarían en contra del pliego de Lijo, el que más cerca estuvo de lograr el acuerdo del Senado por sus fluidos contactos con gobernadores, especialmente del peronismo.
A ellos se les sumarían los radicales Lousteau, Blanco y Flavio Fama y al menos seis de los siete senadores del PRO, a quienes el líder del partido, Mauricio Macri, les ordenó dar quóum en la sesión, con la mira puesta en que caiga el pliego del polémico juez federal. Paoltroni también fue de los primeros en cuestionar abiertamente la nominación de Lijo y fue por eso que Caputo lo expulsó de La Libertad Avanza.
El resultado para García Mansilla sería aún peor: los 34 de Unión por la Patria votaría en contra, junto con Lousteau, Blanco, Paoltroni, Tagliaferri y posiblemente también la cordobesa Alejandra Vigo. El peronismo siempre rechazó al académico, pero lo que envalentonó al resto a votar en contra fue que asumiera por decreto en la Corte, a pesar de haber dicho en la audiencia ante la Comisión de Acuerdos del Senado que no lo haría.
Durante la tarde, las especulaciones pasaban por la posibilidad de que la Casa Rosada consiguiera, vía los gobernadores, levantar senadores del recinto y dejar la sesión si quórum antes de que se vote el pliego de García Mansilla. Sin embargo, en la oposición veían pocas chances de que esto ocurra: “Si hubo 37 para arrancar, se supone que no habría razón para que pase eso”, señaló una fuente parlamentaria a iProfesional.
¿Qué hará Javier Milei con la Corte tras el rechazo del Senado?
El Gobierno se negó a retirar los pliegos como le sugirieron los senadores aliados del oficialismo cuando vieron que ni Lijo ni García Mansilla alcanzaban la mayoría, algo que solo hubiera sido posible con un acuerdo con la bancada peronista que en un momento pareció estar cerca para la aprobación del juez federal, pero que se terminó de frustrar tras el decreto de Milei.
Cuando la sesión ya estaba encaminada, el PRO y la UCR inentaron ayudar al Gobierno a frustrar el quórum, pero los “cabos sueltos” de cada bloque complicaron ese plan. También hubo dos ausencias llamativas en Unión por la Patria: el santafesino Marcelo Lewandowski y la jujeña Carolina Moisés, que se sentaron después de que el tablero marcó 37.
Las ausencias no alcanzaron y, ante la inminencia del rechazo, el Gobierno ratificó varias veces a través del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que Garcia Mansilla debe seguir en la Corte porque el nombramiento “en comisión” por decreto es hasta el 30 de noviembre. En esa línea tanto, en la Casa Rosada deslizaron ante iProfesional que “la Corte funcionará con cuatro jueces”.
De esta manera confirmaron que Milei está decidido a sostener al único de los dos nominados que ya logró meter en la Corte con su decreto, como parte de la nueva estrategia. Parte de la oposición dialoguista que rechaza a Lijo respalda ese argumento del Gobierno para el caso de García Mansilla.
Por caso, Luis Juez -uno de los senadores del PRO que no dio quórum- afirmó que el pliego del académico es “una discusión abstracta” porque ya “es juez de la Corte hasta noviembre, designado en comisión”. García Mansilla se plegó a este plan del Gobierno, al plantear en el juzgado donde tramita un amparo contra el decreto de Milei que solo puede ser removido de su cargo antes de noviembre por juicio político, como cualquier otro magistrado.
El rol de los jueces de la Corte en el plan del Gobierno
Esa idea se basa en el mismo artículo de la Constitución que tomó Milei para designar a los dos jueces por decreto, el cual establece que el Ejecutivo podrá “llenar las vacantes de los empleos, que requieran el acuerdo del Senado, y que ocurran durante su receso, por medio de nombramientos en comisión que expirará al fin de la próxima Legislatura”.
No obstante, sectores de la oposición y también juristas cuestionan la interpretación que hizo el Gobierno de ese artículo constitucional. La situación es inédita y por eso tampoco hay antecedentes legales que permitan adelantar una resolución para esta discusión que se abre ahora. “De cualquier forma, si el tema escala lo va a tener que resolver la propia Corte”, advirtió un operador parlamentario del oficialismo a iProfesional.
En ese marco, el escenario parece favorable al Gobierno dado que los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenrkantz y Ricardo Lorenzetti le tomaron juramento a García Mansilla y con ello convalidaron el decreto de Milei. Por eso ni en Casa Rosada ni en el Senado creen hasta ahora que el máximo tribunal oponga algún obstáculo a la estrategia oficial.
La única división entre los tres magistrados se dio en torno a Lijo, a quien Rosatti y Rosenkrantz no le aceptaron el pedido de licencia en su juzgado y le informaron que debía renunciar para asumir en comisión en la Corte tras el decreto de Milei, postura que no fue compartida por Lorenzetti.
El plazo que complica a Milei y a la Corte: ¿el Gobierno pondrá en marcha una nueva negociación?
No obstante, este plan del gobierno de Milei tiene fecha de vencimiento, dado que aunque tenga éxito García Mansilla debería irse de la Corte Suprema el 30 de noviembre y nuevamente habrá dos vacantes en el máximo tribunal.
En ese contexto, en el Congreso no descartan que la Casa Rosada intente reabrir la negociación con el peronismo para ampliar la Corte Suprema a 7 o 9 miembros con el fin de alcanzar el consenso necesario para designar a los nuevos jueces, algo que se negó a hacer durante el proceso que atravesaron Lijo y García Mansilla.
El kirchnerismo le había hecho llegar el año pasado la idea de abrir una discusión más amplia sobre la Justicia que incluyera la ampliación y también la cobertura de otros cargos vacantes, como el del procurador General de la Nación, que ocupa interinamente Eduardo Casal.
Milei anunció el primero de marzo pasado que enviaría ese pliego al Senado, además de las proopuestas para cubrir otros 140 juzgados en todo el país. Allí hay una ventana entreabierta para una negociacion futura en la que se retome el tema de la Corte pero esta vez por el carril institucional normal: buscar el acuerdo de la Cámara alta.
No obstante, la campaña para las elecciones legislativas nacionales de este año complican cualquier entendimiento entre espacios que están en las antípodas como son La Libertad Avanza y el peronismo kirchnerista. Por ello, en algunos despachos de la Casa Rosada también señalan la posibilidad de esperar al año próximo, cuando contarán con más senadores propios y podrían negociar en mejor condiciones.
Por lo pronto, la estrategia que trazó el gobierno de Javier Milei para nombrar a Ariel Lijo y Manuel García Mansilla en la Corte Suprema fracasó en el Senado y tras la derrota a la que se encamina el oficialismo la pelea central será por mantener al que ya asumió por decreto, mientras evalúa las chances de reabrir más adelante otra negociación.