El Gobierno nacional adoptó medidas que refuerzan el vínculo bilateral, incluyendo la posible reubicación de la embajada argentina en Jerusalén para 2026.
En un escenario internacional marcado por tensiones en Medio Oriente, la administración del presidente Javier Milei continúa definiendo su política exterior, con un claro fortalecimiento de las relaciones con el Estado de Israel. En las últimas semanas, se han tomado decisiones concretas en esta dirección.
Entre las medidas adoptadas se encuentran la catalogación de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán como organización terrorista y la orden de salida del país para el encargado de negocios iraní. Anteriormente, el Gobierno ya había incluido en su lista de amenazas a grupos como Hamás, señalados por los ataques en la Franja de Gaza en octubre de 2023.
En cuanto a los próximos pasos, fuentes cercanas al Ejecutivo indicaron que se avanza con la intención de trasladar la embajada argentina a Jerusalén, una iniciativa anticipada por el mandatario el año pasado. Este movimiento, previsto para 2026, implicaría reconocer a esa ciudad —sujeta a una disputa histórica— como capital de Israel. Actualmente, solo un grupo reducido de países, como Estados Unidos, Guatemala y Paraguay, han tomado una decisión similar.
El posicionamiento argentino ha sido destacado por autoridades israelíes. El primer ministro Benjamin Netanyahu agradeció el respaldo de Buenos Aires en una intervención parlamentaria, mientras que el titular del cuerpo legislativo, Amir Ohana, calificó la posible decisión sobre la embajada como un hito en la relación bilateral.
Recientemente, el presidente Milei participó de un acto en conmemoración del atentado contra la embajada de Israel en Argentina, donde reafirmó la búsqueda del país de consolidarse como un aliado estratégico de Israel. En paralelo, el jefe de Estado tiene previsto realizar una visita a Israel el próximo 21 de abril, tras una invitación para participar de las celebraciones por el Día de la Independencia de ese país.
