Finalmente, este mediodía en Asunción, Paraguay, se puso en marcha un acuerdo de asociación muy esperado en esta región: los cancilleres del Mercosur y representantes de la Unión Europea (UE) firmaron el acuerdo que arranca una alianza que engloba al 25% del PIB e implica un mercado común de 780 millones de personas.
El bloque del Mercosur, que integran Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, y la Unión Europea estamparon la firma para poner en vigencia el ultra negociado acuerdo de libre comercio entre ambas partes.
La rúbrica se realizó en el Gran Teatro “José Asunción Flores” del Banco Central de Paraguay, y cuenta con la presencia del presidente Javier Milei junto a sus pares Rodrigo Paz (Bolivia), Yamandú Orsi (Uruguay) y Santiago Peña (Paraguay), quien oficia de anfitrión por ser el presidente pro tempore del Mercosur. A pesar de la celebración, el acto no estuvo exento de tensiones políticas. La ausencia más notoria fue la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien realizó un acto paralelo en Río de Janeiro el día anterior. Su canciller, Mauro Vieira, representó a la principal economía del bloque.
Si bien estuvieron presentes los jefes de Estado, la firma la realizan los cancilleres de todos los Estados Miembro ya que, en el caso de la Unión Europea, los firmantes formales fueron los ministros. Los cancilleres participantes son Rubén Ramírez Lezcano (Paraguay), Pablo Quirno (Argentina), Mauro Vieyra (Brasil), Fernando Aramayo (Bolivia), Mario Lubetkin (Uruguay) y Javier Martínez-Acha. Y, en representación de la Unión Europea, el comisario de Comercio, Maroš Šefčovič.
Milei agradeció a su “amiga” Giorgia Meloni y no aplaudió el reconocimiento a Lula
Durante su discurso, el presidente argentino agradeció especialmente a su “amiga” Giorgia Meloni (primera ministra de Italia) y celebró la reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela, elogiando el accionar de Estados Unidos.
Milei subrayó que la firma del tratado consolida una visión de integración basada en la apertura comercial y agradeció especialmente al liderazgo europeo que permitió destrabar el entendimiento. En ese marco, destacó el papel de la presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni, a quien definió como una aliada clave para alcanzar el consenso.
También cuestionó duramente el proteccionismo y el encierro económico, a los que definió como responsables del estancamiento y el aumento de la pobreza. Desde esa perspectiva, afirmó que su administración fue electa para impulsar “el modelo opuesto: el modelo de la libertad”.
El mandatario enumeró los avances en la agenda comercial argentina, entre ellos la finalización del acuerdo marco de comercio e inversiones con Estados Unidos y los progresos en las negociaciones con Panamá. También mencionó los diálogos en curso con El Salvador, República Dominicana y Ecuador.
Además, confirmó que el país avanza para concluir acuerdos con los Emiratos Árabes Unidos y ampliar su presencia en Asia, con foco en mercados de alto potencial como Vietnam, India e Indonesia. A esto se suman las negociaciones relanzadas con Canadá y el interés de Japón en profundizar el intercambio comercial.
Una nueva escena de tensión diplomática quedó registrada cuando Milei protagonizó un frío gesto al negarse a aplaudir cuando el mandatario paraguayo, Santiago Peña, destacó el liderazgo de Luiz Inácio Lula da Silva en la integración regional.
Mientras los presidentes de Uruguay, Yamandú Orsi, y de Bolivia, Rodrigo Paz, acompañaron con aplausos la mención al líder brasileño —quien estuvo ausente en la ceremonia—, Milei se mantuvo rígido y en silencio.
Como anfitrión y presidente pro tempore del Mercosur, Santiago Peña buscó resaltar el proceso diplomático que llevó décadas de negociación. En un tramo de su discurso, decidió homenajear a Lula da Silva: “No puedo dejar de mencionar aquí a un gran y querido, hoy lastimosamente ausente, sin el cual no hubiésemos llegado a este día. Me refiero al presidente Luiz Inácio Lula da Silva”, expresó Peña.
Ante estas palabras, el auditorio rompió en aplausos en los que Milei decidió no participar. Peña continuó definiendo a Lula como uno de los “impulsores fundamentales” para dejar atrás la historia de conflictos en el continente, palabras que contrastan con la retórica de Milei, quien ha calificado en reiteradas ocasiones al mandatario brasileño de “socialista” y “corrupto”.
Acuerdo Mercosur-UE: la posibilidad de acceder a un gigante
Debieron transcurrir más de dos décadas y un pelotón de gobiernos de cambiante perfil ideológico para que los representantes de ambas organizaciones formalizaran el pacto en un acto que se llevó a cabo en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay. El acuerdo implica la reducción o, directamente, la eliminación de aranceles para una amplia batería de exportaciones, libera la comercialización de servicios, flexibiliza la resolución de controversias y promete alentar la venta de commodities sobre todo de corte agrícola.
Por el lado del Mercosur, el agronegocio se ubicará al frente de los grandes beneficiados por el pacto. Por el lado de Europa, el principal ganador será el sector industrial. En ese bloque, 21 socios se expresaron a favor del pacto, mientras que Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda, proteccionistas de sus respectivos aparatos agrícolas, votaron en contra.
A un nivel macro, el acuerdo establece un área de libre comercio con más de 720 millones de potenciales consumidores, un PBI combinado superior a los u$s24 billones, y sienta las bases para que tanto Europa como los integrantes del Mercosur puedan construir un intercambio al margen de la guerra por las materias primas que hoy sostienen China y los Estados Unidos.
A excepción de parte de las ventas de carne vacuna y aviar, azúcar derivada de la caña y el etanol, para todo los demás productos generados por el agronegocio de las naciones integrantes del bloque sudamericano regirá una liberación total de los aranceles.
Por el lado de los europeos, el gran beneficio vendrá por el lado de las automotrices: de forma gradual se eliminará el arancel -hoy del 35%- establecido para los vehículos provenientes de ese mercado. Igualmente, el resto de la producción tecnológica -por ejemplo, los electrodomésticos y la maquinaria industrial-, las farmacéuticas y las textiles del Viejo Continente también se verán beneficiadas con la quita de todos los gravámenes.
En esa línea, no faltan quienes advierten que, precisamente, nichos como el textil, el calzado, y ni hablar del automotriz de la Argentina podrían verse impactados por el acuerdo. En la vereda de enfrente, se multiplican las lecturas que dan por descontado que los productores agrícolas nacionales lograrán un beneficio comercial inédito.
Las oportunidades que se abren para la Argentina
Lo firmado con la Unión Europea contempla la baja de los gravámenes a las exportaciones de soja y sus derivados a ese bloque. Harina y pellets de soja podrían aumentar sus números de ventas si, en paralelo al acuerdo, la gestión de gobierno que encabeza Javier Milei también reduce las retenciones a ese nicho.
También se da por descontado que los productores de aceite de soja tendrán enfrente un mercado al que llegaban con muy poco alcance. Hoy por hoy, poco más del 1% de las exportaciones de ese producto tienen como destino el mercado europeo, por lo que está todo dado para que los guarismos de ese rubro se amplíen como nunca antes.
Al mismo tiempo, podrían abrirse destinos de exportación para los porotos de soja, que hasta el momento se mantienen entre los productos que no se exportan al bloque europeo, y el biodiesel, que tampoco viene pisando fuerte en la balanza de ventas hacia el Viejo Continente.
Siempre de acuerdo a voces del agronegocio, tanto el maíz como el sorgo podrían llegar con más toneladas a la Unión Europea, aunque en esos casos dependerá también de la estrategia comercial que implemente Brasil. Sobre todo en el caso del maíz, el país vecino lidera con comodidad las exportaciones del Mercosur hacia el otro lado del Atlántico.
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