7, enero, 2026

China limita las importaciones de carne: los riesgos que se abren para la producción Argentina

Desde el 1 de enero de 2026, China puso en marcha un nuevo esquema de administración de sus importaciones de carne vacuna, que marca un punto de inflexión en el comercio global del producto. Tras una investigación iniciada hace más de un año, el Ministerio de Comercio chino resolvió aplicar una medida de salvaguardia que combina cuotas por país con aranceles diferenciados, bajo el argumento de que el crecimiento de las importaciones provocó un “daño grave” a su industria doméstica.

El nuevo régimen tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2028 y establece que cada país exportador contará con un cupo anual que tributará el arancel vigente, mientras que todo volumen que exceda ese límite deberá afrontar un arancel adicional del 55%.

China es, por lejos, el principal destino de la carne vacuna argentina: absorbe cerca del 70% de los volúmenes exportados y generó más de u$s1.700 millones en los primeros once meses de 2025. Por eso, aunque el cupo asignado se ubica en línea con los envíos históricos, la medida introduce una barrera explícita al crecimiento futuro.

Importaciones de carne de China: el detalle de las cuotas país por país

Para 2026, China fijó un volumen total de importaciones de carne vacuna de 2,688 millones de toneladas, que crecerá un 2% anual en 2027 y 2028. Dentro de ese esquema, las principales asignaciones quedaron de la siguiente manera:

  • Brasil: 1,106 millones de toneladas
  • Argentina: 511.000 toneladas
  • Uruguay: 324.000 toneladas
  • Nueva Zelanda: 206.000 toneladas
  • Australia: 205.000 toneladas
  • Estados Unidos: 164.000 toneladas
  • Otros países: 172.000 toneladas en conjunto

Para la Argentina, la cuota inicial de 511.000 toneladas tributará el arancel vigente del 12,5%. En 2027 y 2028, ese volumen se incrementará un 2% anual, hasta alcanzar unas 532.000 toneladas en el último año de vigencia de la medida.

Fuera de esos límites, el arancel adicional del 55% se suma al tributo existente, lo que elimina cualquier viabilidad económica para exportar excedentes. En los hechos, el sistema fija un techo efectivo a las importaciones chinas.

Un impacto asimétrico entre los grandes exportadores

Aunque la decisión alcanza a todos los proveedores relevantes, el impacto es dispar. En el caso argentino, distintas fuentes del sector coinciden en que el cupo asignado está alineado con los volúmenes exportados en los últimos años, lo que permite sostener el nivel actual de negocios, pero bloquea la posibilidad de expansión.

Para Brasil, en cambio, el recorte es significativo. Entre enero y noviembre de 2025 exportó a China cerca de 1,5 millones de toneladas, muy por encima del cupo asignado. Uruguay, por su parte, no enfrenta restricciones reales, ya que sus envíos a China en 2025 quedaron muy por debajo del límite otorgado.

La posición de los productores: alivio por el volumen, rechazo a las cuotas

Desde la Sociedad Rural Argentina, el tono fue de tranquilidad moderada. Carlos Odriozola, coordinador de la Mesa de Carnes de la entidad, señaló que el cupo asignado “reconoce que la Argentina puede seguir exportando lo mismo que venía comercializando” y destacó que el incremento del 2% anual permite mantener ese nivel en el tiempo.

Al mismo tiempo, la entidad dejó en claro su rechazo conceptual a cualquier forma de cupificación. “No estamos de acuerdo con regulaciones, cupos o cuotas en el comercio, del mismo modo que estamos en contra de las retenciones”, afirmó Odriozola, quien advirtió que estas medidas generan distorsiones y pueden afectar la rentabilidad de la cadena.

Para la industria frigorífica, el foco del problema no está en el volumen asignado a la Argentina, sino en el mecanismo de distribución interna. Daniel Urcía, presidente de FIFRA, sostuvo que el cupo “no deja mal parado al país”, pero abre un debate delicado puertas adentro.

Urcía alertó sobre los riesgos de aplicar criterios exclusivamente basados en el historial exportador, como ocurrió con la cuota estadounidense, donde los frigoríficos de mayor volumen terminaron concentrando el beneficio. En ese esquema, advirtió, pueden quedar relegadas plantas que invirtieron, generaron empleo y aún no acceden al mercado chino por demoras en las habilitaciones sanitarias.

Si a una empresa la dejás sin acceso a China, prácticamente la dejás fuera del negocio exportador“, resumió el dirigente, y reclamó que el reparto contemple variables como inversiones, regionalidad y la necesidad de sostener un entramado industrial federal.

La mirada de un experto: una cuota que hoy no aprieta, pero condiciona el futuro

El consultor ganadero Víctor Tonelli recordó que el mayor volumen exportado por la Argentina a China se dio en 2024, con unas 574.000 toneladas, seguido por 2023 con 545.000 toneladas. Para 2025, las estimaciones rondan las 500.000 toneladas.

Según su análisis, el escenario de corto plazo no presenta tensiones severas: con una mayor diversificación de destinos, en particular Estados Unidos, y una menor oferta de ganado, las exportaciones argentinas a China en 2026 y 2027 podrían ubicarse incluso por debajo del cupo asignado.

Sin embargo, Tonelli advierte que el verdadero riesgo no está en la cuota china en sí, sino en cómo se administre localmente. La experiencia histórica con cuotas como Hilton o la de Estados Unidos muestra que los esquemas de “past performance” tienden a concentrar el negocio en pocas empresas y generan disputas recurrentes dentro de la cadena.

Con la incorporación de la cuota china, más las existentes hacia la Unión Europea y Estados Unidos, la Argentina pasará a tener la mayor parte de sus exportaciones de carne vacuna bajo algún sistema de cupificación o administración gubernamental.

Tonelli advierte que este escenario abre un riesgo latente: que futuros gobiernos utilicen estos mecanismos como herramientas de intervención, regulación o incluso recaudación indirecta. “Lo que hoy es una buena noticia puede transformarse en un problema si no se establecen reglas claras, previsibles y orientadas a la competencia”, sostiene.

La decisión de China consolida una tendencia global hacia una administración más activa del comercio de alimentos, incluso por parte de economías que durante años impulsaron la apertura. Para la Argentina, el desafío inmediato no es sostener el volumen exportado, sino evitar que la cuotificación derive en concentración, discrecionalidad o pérdida de competitividad interna.

Con el principal mercado funcionando bajo cupo y con un arancel prohibitivo fuera de él, la discusión ya no pasa solo por vender más, sino por cómo se ordena el acceso a un negocio que define buena parte del ingreso de divisas del sector cárnico argentino

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