Con el calendario avanzando hacia mitad de año, vuelve a instalarse una consulta habitual entre trabajadores: cómo impactan los cambios laborales en el cobro del medio aguinaldo. En un contexto donde son frecuentes los ingresos recientes, las desvinculaciones o los cambios de empleo, entender cómo se calcula este ingreso extra se vuelve clave para ordenar las finanzas personales.
El Sueldo Anual Complementario (SAC), conocido popularmente como aguinaldo, se paga en dos cuotas al año -junio y diciembre- y corresponde al 50% de la mejor remuneración mensual percibida en cada semestre. Sin embargo, ese monto no siempre se cobra completo. La legislación laboral argentina prevé distintos escenarios y establece que, cuando no se trabajó todo el período, el pago debe hacerse de manera proporcional.
Lejos de perder el derecho, quienes no completaron los seis meses del semestre igualmente perciben el aguinaldo, pero ajustado al tiempo efectivamente trabajado. Esto alcanza tanto a quienes comenzaron un empleo recientemente como a quienes renunciaron o fueron despedidos antes del cierre del período.
El cálculo parte siempre del mejor salario mensual dentro del semestre. Ese valor se divide por 12 y luego se multiplica por la cantidad de meses trabajados. Por ejemplo, si una persona ingresó en marzo de 2026 y su sueldo más alto fue de $900.000, el cálculo será el siguiente: 900.000 / 12 = 75.000; 75.000 x 4 (marzo, abril, mayo, junio) = $300.000.
Cuando el tiempo trabajado no alcanza a meses completos —por ejemplo, en casos de ingresos o egresos a mitad de mes—, el cálculo se realiza en base a los días efectivamente trabajados. En ese caso, se toma el total de días del semestre y se determina la proporción correspondiente.
En situaciones de finalización del vínculo laboral, ya sea por decisión del trabajador o del empleador, el aguinaldo proporcional se liquida junto con la liquidación final. Esto incluye el período trabajado hasta la fecha de egreso, sin importar si se trata de un despido, una renuncia o la finalización de un contrato. Este punto suele generar confusión, pero la normativa es clara: el SAC forma parte de los derechos adquiridos y debe ser abonado en todos los casos en los que haya existido una relación laboral registrada durante el semestre.
El aguinaldo está contemplado dentro de la Ley de Contrato de Trabajo y alcanza exclusivamente a quienes tienen una relación laboral formal. En estos últimos casos, al no existir una relación de dependencia, no corresponde el pago del SAC.
Más allá de los detalles técnicos, el aguinaldo representa un ingreso significativo para millones de personas. Por eso, conocer cómo se calcula y qué variables influyen en su monto resulta fundamental, especialmente en un escenario económico donde cada peso cuenta. Así, aunque no se haya trabajado todo el semestre, el medio aguinaldo no se pierde: simplemente se ajusta. Y en muchos casos, ese cálculo proporcional puede traer un alivio inesperado en medio del año.
