29, agosto, 2025

Arrancó la siembra de la nueva campaña de maíz, que promete una fuerte recuperación en el área

Mientras la cosecha de maíz del ciclo 2024/25 entra en su tramo final, los primeras semillas de la nueva campaña ya están sembrados en el suelo.

Según el Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la cosecha de la campaña vieja avanzó 1,3 puntos porcentuales en la última semana y alcanzó el 97,2 % del área total nacional.El rendimiento medio nacional se ubica en 7.210 kilos por hectárea, lo que representa un salto de 530 kilos en comparación con el ciclo anterior (6.680 kilos en 2023/24). Con estos resultados, la entidad mantiene su proyección de producción en 49 millones de toneladas, confirmando un cierre positivo para el cereal pese a las dificultades que marcó la campaña.

En paralelo a la finalización de la cosecha, productores de la región núcleo comenzaron a sembrar maíz temprano para la campaña 2025/26. En Gálvez, en el centro-sur de Santa Fe, el asesor agronómico Martín Marzetti explicó que adelantaron unos días la siembra y el objetivo es que antes del 15 de septiembre tener todo sembrado.

“La fecha normal de comienzo son los primeros días de septiembre, pero nos adelantamos una semana porque había muy buenas condiciones de humedad y temperatura de suelo. Elegimos lotes más altos para evitar riesgos de heladas y de encharcamiento, sobre todo con la lluvia que se espera este fin de semana”, detalló.

La estrategia busca ganar tiempo en un año en el que la incertidumbre climática vuelve a jugar un rol clave. Aunque el arranque se da con perfiles de humedad óptimos, las dudas sobre si el verano se mantendrá en fase neutra o derivará hacia un evento Niña en diciembre preocupan a los productores.

“En años Niña suele faltar agua en diciembre, por eso la idea es llegar a ese período con el cultivo lo más desarrollado posible. Aspiramos a unos 10.000 kilos por hectárea, aunque sabemos que si diciembre viene complicado los rindes se pueden caer mucho”, advirtió Marzetti.

En cuanto al manejo, describió un esquema de fertilización de base con fósforo, azufre y zinc, más urea en dosis variables según el objetivo de rendimiento.

Y señaló que en la zona prácticamente no se siembran maíces tardíos, salvo de segunda sobre trigo o arveja, decisión que dependerá del monitoreo de chicharritas en noviembre.

Estiman 49 millones de toneladas en la campaña 2024/25. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

Proyección 2025/26: rebote en el área sembrada

De acuerdo con el relevamiento precampaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la superficie destinada a maíz con destino grano alcanzaría 7,8 millones de hectáreas, lo que implica un aumento interanual del 9,6 %. De todos modos, la cifra aún se ubica 7,1 % por debajo de la campaña 2023/24, aunque constituye la segunda mayor área de la serie histórica.

La recuperación se explica por distintos factores regionales:

NOA y NEA: productores que habían resignado maíz por la chicharrita vuelven a incorporarlo, desplazando soja y otros cultivos, aunque con cautela dado que la siembra recién comienza en diciembre, cuando la plaga suele intensificarse.

Córdoba: el centro-norte muestra la mayor recuperación, con lotes que retornan al maíz tras un año de retroceso forzado. En el sur provincial, la elección depende de la comparación de márgenes con la soja.

Zona núcleo: los perfiles de humedad impulsan la siembra temprana, estrategia que busca acotar la exposición a la chicharrita.

Sur del área agrícola: los excesos hídricos redujeron la superficie de trigo y habilitan mayor espacio al maíz y al girasol, aunque las zonas bajas dependen de que las lluvias cedan antes de septiembre.

Escenario climático: arranque húmedo, primavera incierta

El inicio de la nueva campaña encuentra a los suelos bien provistos de agua, gracias a un otoño más lluvioso de lo habitual. Además, las irrupciones polares del invierno ayudaron a cortar ciclos de plagas, aportando cierta tranquilidad en relación con la chicharrita.

Los pronósticos para la primavera señalan un escenario cercano a la normalidad, aunque con lluvias de distribución irregular. Hacia el verano podrían darse excesos en el norte argentino -NOA, Chaco y Mesopotamia-, mientras que el sudoeste bonaerense y el sur de Cuyo enfrentarían déficits hídricos. En paralelo, no se descarta un período seco y caluroso a fines de la primavera, lo que podría complicar el llenado de granos en los lotes tempranos.

De esta manera, con la cosecha aún en marcha y la nueva campaña ya en los surcos, el maíz se prepara para volver a ser protagonista. Su aporte a la rotación agrícola y su rol como generador de divisas sostienen la apuesta de los productores, que pese a la incertidumbre climática vuelven a confiar en el cereal como cultivo estratégico.

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