Una familia del barrio Abel Amaya vivió momentos de terror cuando un proyectil impactó en su cocina, a centímetros de una joven.
Un dramático episodio ocurrió alrededor de las 22:40 del domingo 10 de mayo en el barrio Abel Amaya, en la zona sur de Comodoro Rivadavia. Una bala perdida atravesó el techo de una vivienda y terminó impactando dentro de la cocina, a escasos centímetros de una joven que se encontraba sentada en la mesa.
Ivana, vecina del sector, relató que recibió un llamado desesperado de su hija, quien estaba sola en la casa. “Mi hija me llamó asustada porque había escuchado un ruido muy fuerte. Me crucé dos cuadras rápido para ver qué había pasado”, dijo.
Al llegar, no encontraron nada extraño de inmediato, pero luego descubrieron un agujero en el techo. “Empezamos a mirar toda la casa y vimos el agujero. Pensamos que capaz había pasado algo, pero no entendíamos qué era”, explicó.
Tras el susto, Ivana llevó a su hija a casa de su madre. Al regresar más tarde, encontraron la bala en el piso cerca de la cocina. “Ahí nos dimos cuenta de que realmente había entrado un disparo a la casa”, sostuvo.
El proyectil no quedó incrustado en el techo, sino que descendió y golpeó una zapatilla eléctrica antes de caer al costado. “La zapatilla quedó toda golpeada”, detalló. La hija de Ivana estaba sentada en la mesa cuando ocurrió el impacto. “Mi hija estaba a centímetros de donde entró la bala. Si iba un poquito más allá, le daba en la cabeza”, expresó conmocionada.
La vecina reconoció que no realizaron una denuncia policial inmediata debido al miedo y la confusión. “No sabíamos cómo actuar. Era tarde, yo tenía que venir a trabajar y fueron los nervios”, indicó. Su hermano revisó el techo y el entretecho, pero la oscuridad dificultó la inspección.
Ivana también describió un clima de inseguridad en el barrio durante los fines de semana. “Acá pasan tiros a cualquier hora. Mi vecina me contaba que la semana pasada también tiraban piedras desde otra cuadra”, aseguró. Intentó conseguir cámaras de seguridad de vecinos para identificar el origen del disparo.
La hija creyó inicialmente que el ruido provenía de autos acelerando. “Ella escuchó pasar un par de autos y pensó que era el escape. Evidentemente no era el escape del auto”, cerró Ivana.
