El asesinato de Matías Nieves en enero de 2025 y el posterior doble homicidio de este miércoles encienden las alarmas en Chubut. Expertos comparan el conflicto local con la escalada violenta que sufrió Rosario tras el crimen del Pájaro Cantero.
Emboscada, disparos y muerte en los alrededores de un boliche. Tiroteos a plena luz del día y venganzas que silencian testigos. El resumen podría describir lo que ocurre hoy en Comodoro, en medio de la disputa entre las familias Nieves y Vera. Sin embargo, es lo que sucedió en Rosario a partir del asesinato de Claudio “Pájaro” Cantero, jefe de “Los Monos”, el crimen que desató un espiral de violencia imparable.
Los contextos de Comodoro y Rosario no son comparables en dimensión demográfica, tamaño de las bandas ni cantidad de homicidios: en 2013, Rosario registró 264 homicidios, una cifra muy lejana para Chubut. No obstante, hay hitos de esa escalada que se identifican en los casos locales: un crimen que marca un antes y un después, como el de Matías Nieves en enero de 2025; ataques salvajes como la balacera contra la Oficina Judicial y el doble homicidio de este miércoles; y la aparición de víctimas inocentes como Agustina Asencio.
En Rosario, el homicidio que inició el infierno ocurrió el 26 de mayo de 2013. Esa madrugada, el líder de los Cantero fue acribillado mientras orinaba contra un paredón, a metros de un boliche. Ariel “Guille” Cantero salió en busca de venganza, mató a plena luz del día al acusado de entregar a su hermano y sumó a sospechosos y familiares. Lo que siguió fue un crecimiento desenfrenado de la violencia, motorizado por la fragmentación de las bandas.
Germán de los Santos, coautor del libro “Los Monos”, explica: “La dinámica del mundo de la droga crece violentamente cuando no hay hegemonía. Se rompe el negocio y se fractura la recaudación”. Mauro Aguilar, periodista de Radio Universidad de Rosario, agrega: “El gran problema era la corrupción policial. La Policía genera esa división de muchos peleando por lo mismo. Si esos grupos se consolidan, es porque tienen apoyo”.
En Comodoro, la guerra entre los Nieves y los Vera tiene un sello narco, según el ministro de Seguridad, Héctor Iturrioz: “Esto está ligado a la droga”. El doble homicidio de este miércoles no solo impactó por la violencia –más de diez balazos contra el auto–, sino porque Rodrigo Nieves era el testigo principal del juicio contra Agustín Vera. No fue el primer atentado mafioso: en octubre pasado atacaron a tiros la Oficina Judicial.
La muerte de Agustina Asencio, una acompañante ocasional sin vínculo con las bandas, suma otro condimento trágico. “Empezaron a matar a chicos, mujeres y madres. Fue una barrera que uno quebró y luego pasaron todos”, señala Aguilar, en una coincidencia que alarma en Chubut.
